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RINCÓN DEL VESTIDOR 3: La medida de los mantos

A lo largo de la historia, el patrimonio cofrade y la estética en las imágenes han experimentado diversos cambios debido a modas y adaptaciones, y esto también ha repercutido en la manera de vestirlas, confeccionar sus prendas y otorgarles proporciones. 

En el caso de los mantos de las imágenes marianas conocemos por grabados antiguos que originalmente las vistas frontales de los mantos se regían por no sobrepasar en medida más que la justa para reposar el manto sobre la peana o retablo de la imagen, incluso en algunas ocasiones eran algo más cortos como podemos observar en piezas antiguas conservadas. 
En el caso de algunas glorias se colocaban a modo de recogido en los brazos de las imágenes o cruzaban la misma, pero sin ampliar la dimensión de estos.

Será ya en el siglo XIX y sobre todo en el siglo XX, cuando surjan nuevas modas y prácticas en cuanto a colocación y dimensiones. Pudiendo catalogarse hoy en cuanto a su medida en tres tipos de mantos.

1. CLÁSICO: De dimensión tradicional, que llega justo al suelo con una medida exacta.
2. CUBRE-PEANA: Sus vistas son prolongadas hasta cubrir la peana.
3. RECOGER: Sus dimensiones se exageran para realizar recogidos bajo los brazos o cruzando la imagen. Esta medida la suelen tener los mantos de hebrea. 

El 1 de enero de 2020, Tallercito Cofrade incorporó la opción de poder elegir la dimensión de los mantos según la caída del mismo. La medida de los mismos es calculada matemáticamente a partir de la altura de la imagen que nos facilita el cliente y que debe ser lo más exacta posible sin contar peanas ni corona, es decir de pies a cabeza de la imagen.



El cliente debe indicar en todo momento en las observaciones finales del pedido cuál de los tres tipos desea, en su defecto si no indica tamaño alguno, se realizará el clásico.